La espirometría es una prueba médica sencilla que mide cómo están funcionando tus pulmones, en especial cuánto aire entra y sale y con qué rapidez lo haces.
Qué es y para qué sirve
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Es una prueba de función pulmonar: evalúa la cantidad de aire que puedes inhalar y exhalar y la velocidad con que lo expulsas.
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Sirve para detectar y controlar enfermedades respiratorias como asma y EPOC, y en general para valorar tu salud pulmonar.
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Es no invasiva, indolora y se realiza de forma ambulatoria (sin ingreso).
Cómo se realiza
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Te sientas y respiras a través de una boquilla conectada a un aparato llamado espirómetro, a veces con una pinza en la nariz.
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Siguiendo las indicaciones, haces respiraciones profundas y soplas fuerte y rápido, varias veces, para obtener registros fiables.
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El aparato genera valores que el médico interpreta, como el volumen espiratorio forzado en el primer segundo (FEV1) y la capacidad vital forzada (FVC).
Cuándo la indican
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Si tienes tos crónica, falta de aire, pitos en el pecho o sospecha de asma o EPOC.
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Para controlar la evolución de enfermedades pulmonares ya diagnosticadas o valorar el efecto de un tratamiento.
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En chequeos laborales o preoperatorios, sobre todo si hay riesgo respiratorio.
Si quieres, en otro mensaje puedo explicarte qué significan los valores principales del informe (FEV1, FVC, etc.) y cómo se interpretan de forma sencilla.

